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Jane Austen (1775–1817)

Soy Jane Austen y, aunque mis novelas causaron un gran revuelo en mi país natal y hoy soy mundialmente conocida gracias a ellas, veo con pesar que hoy en día éstas han sido reducidas a simples divertimentos románticos para mujeres.

Vine al mundo el 16 de diciembre de 1775 en Steventon, hija del reverendo George Austen y su esposa Cassandra Leigh, siendo la penúltima integrante de una considerable descendencia formada por seis hermanos y dos hermanas: James, George, Edward, Henry Thomas, Cassandra, Francis William, Charles John y una servidora. 

Mi madre descendía de una familia aristocrática y mi padre estaba emparentado con los Knight, primos suyos, terratenientes propietarios de tierras en varios condados y más que acomodados. Sin embargo, ni mi padre ni mi madre nadaban en la abundancia. Es más, para mi padre era menester compaginar su retribución como párroco de la localidades de Steventon y Dean con la de granjero y profesor, impartiendo clases en casa a muchachos de familias más o menos pudientes para prepararlos para el acceso a la universidad. 

Durante un tiempo, recibí clases fuera de casa junto con mi hermana Cassandra y mi prima Jane. Pero donde mi genio como escritora nació fue en Steventon. Mis padres tenían en alta estima la educación de sus hijos y también la de sus hijas y, aunque el bordado, el dibujo, la música y la gestión del hogar eran materias en las que tanto Cassy como yo fuimos entrenadas en vistas a un futuro matrimonio, tuvimos acceso ilimitado a la biblioteca de nuestro padre, la cual contenía el nada desdeñable número de quinientos volúmenes. En nuestras veladas familiares era habitual que compartiésemos poemas o cuentos escritos por nosotros mismos o que copiásemos partituras para agregarlas a la colección familiar. Tampoco era raro que nos reuniésemos para producir espectáculos teatrales, a los que mi prima Eliza contribuyó agregándoles un extra de distinción afrancesada. 

Rectoría de Steventon, obra de B. LEFROY (1820) | Jane Austen's House

En aquel ambiente tan pedagógico pronto tomé la pluma y me lancé a escribir, allá por el año de 1787; a la sazón una niña de 11 o 12 años. Aquellas travesuras infantiles conforman hoy en día la obra "Juvenilia", que vio la luz dos siglos después de mi fallecimiento. Casi igual de precoz fue mi "Historia de Inglaterra", otra travesura nada pretenciosa realizada en 1791 junto con mi hermana, que se animó a dar vida a mis letras con sus ilustraciones. 

En 1794 mi hermana se comprometió con Thomas Fowle, años atrás alumno de nuestro padre y entonces futuro párroco de Shropshire. Sin embargo, con la escasa dote de Cassy y la aún más escasas posesiones del joven Fowle, el noviazgo se preveía largo. Sin duda, fue esa precariedad lo que le llevó a aceptar el puesto de capellán del Regimiento de Infantería comandado por su primo, el honorable Lord Craven, y embarcarse rumbo a las Indias Occidentales al año siguiente. 

Estaba mi hermana de visita con los Fowle cuando un joven estudiante de derecho llamado Thomas Lefroy desembarcó en Ashe procedente de Irlanda para visitar a sus tíos, el reverendo George Lefroy y su esposa Anne. Ashe estaba a 60 millas de Steventon, pero los Lefroy eran buenos amigos de la familia, por lo que fue inevitable que mi camino se cruzase con el del joven Lefroy, mediado ya el mes de diciembre de 1795. Conectamos de inmediato y la cercanía de las vísperas navideñas se empeñaron en conspirar a nuestro favor. Los festejos y bailes se sucedían por las verdes campiñas de Hampshire y mi amigo y yo lo celebramos exprimiendo cada encuentro. No sólo nos sentábamos juntos desde el primer encuentro, sino que bailábamos una y otra vez, conversábamos sin cesar y alimentábamos sin recato una comunión imposible de enmascarar... Ojalá hubiese tenido a Cassy a mi lado para celebrar nuestra dicha juntas y, sobre todo, mi posterior desdicha... 

T. Lefroy | NGS

Y es que, al menos por un breve instante, pensé que mi amigo irlandés me propondría matrimonio antes de partir. Si bien, sucedió todo lo contrario: la prosperidad de su familia dependía de él y su deber era entablar una relación ventajosa que la hija de un reverendo rural no podía brindarle. Nuestra relación se quebró antes incluso de llegar a materializarse, tan pronto como llegó el mes de enero. 

Fue por esa época que empecé a dar vida a lo que se años más tarde se convertirá en "Sentido y sensibilidad", "Orgullo y prejuicio" y "La abadía de Northanger"... Lizzie y Jane, Elinor y Marianne, el señor Willoughby, el señor Darcy... No es difícil hallar pedacitos de mis vivencias entre sus líneas.

En abril de 1797 nos llegó la noticia del fallecimiento del joven Fowle, víctima de la fiebre amarilla allá por el mes de febrero. Su pérdida dejó destrozada a mi hermana, que hizo voto de viudez en aquel mismo instante. Sin duda, a ello contribuyó el bueno de Tom al legar a su prometida un total de mil libras esterlinas, lo que le concedió a mi hermana una cierta dependencia económica que habría tenido que ceder al contraer matrimonio con otro hombre que, dicho sea de paso, no habría llegado al joven Fowle ni a la altura de la suela de la bota. 

En 1801 nuestro padre decidió retirarse de la labor eclesiástica y trasladarse a Bath, ya que su salud había empezado a flaquear. Fue así como Cassy y yo nos vimos obligadas a abandonar Steventon con nuestros padres. Nuestro hermano James sustituyó a mi padre en el cargo de vicario, por lo que Steventon al menos permaneció con los Austen. Sin embargo, ver subastadas nuestras cuidadas posesiones, incluyendo la biblioteca de papá, me causó un dolor sólo comparable en tamaño a la aversión que me produjo la ciudad de Bath, sólo apaciguada por nuestras escapadas estivales a la costa. 

Jane retratada por su hermana en 1801

En noviembre del año siguiente acudimos a Manydown a visitar a nuestras buenas amigas las hermanas Bigg. Llegado diciembre aún estábamos allí. Por desgracia Harris, el pequeño de los Bigg, tuvo la feliz idea de proponerme matrimonio. Era aburrido y gris como él solo, pero yo acepté. Fue un noviazgo fugaz pues, tras pasar aquella larga noche velando mi decisión, me desdije con los primeros rayos del sol. No había bebido suficiente vino de naranja para mantener semejante compromiso y, despuntando el día, huí de Manydown como alma que llevaba el diablo junto con Cassy

El 21 de enero de 1805 falleció nuestro padre, dejándonos hundidas en la tristeza y en una situación financiera bastante precaria; Mamá, Cassy y yo dejamos de depender de nuestro padre para pasar a depender de nuestros hermanos. Poco después de eso acogimos en casa a Martha Lloyd, cuñada de James, que se convirtió en algo muy parecido a una tercera hermana. Al año siguiente dejamos Bath, cada vez más y boga y cada vez más cara, y nos instalamos en Clifton y luego en Southampton, para estar cerca de Frank y Charles

En julio de 1809 nos mudamos a Chawton, a una casa de campo situada en la propiedad de Edward, el hermano rico de la familia. Chawton House se hallaba sobre el concurrido cruce de las carreteras de Gosport y Winchester. Era un edificio de ladrillo del siglo XVII de tamaño considerable, rodeado por dos acres de terreno. La vida en Chawton House era agradable y en cierta medida me recordaba a nuestra infancia en Steventon. Cassy asumió la gestión de la casa, delegando el cuidado del jardín en mi madre y el de la cocina en Martha, dejando que yo me entregase en cuerpo y alma a la escritura. 

Chawton House | Getty Images

No mucho después hallé a un editor dispuesto a aceptar "Sentido y Sensibilidad", siempre que yo asumiese los riesgos de la publicación; vio la luz en octubre de 1811 bajo la forma anónima "By a Lady", reportándome ganancias por 140 libras esterlinas. Le siguió "Orgullo y prejuicio" en enero de 1813, "Mansfield Park" en mayo de 1814 y "Emma" en diciembre de 1815...

A partir de 1814 los problemas financieros se ensañaron con nuestra familia y la vida en Chawton House empezó a alejarse del bucólico retrato que ha llegado a vuestros días. Ese año Edward se vio inmerso en una batalla legal que ponía en entredicho su derecho sobre sus posesiones de Hampshire, las cuales suponían dos tercios de su fortuna. En 1816 nuestro hermano Henry fue a la bancarrota, pues el final de la contienda con la Francia de Napoleón hundió el negocio de la guerra; aquello afectó a las finanzas de todos los varones de la familia, pues todos ellos habían participado en sus negocios. En consecuencia, la aportaciones que mi madre recibía se vieron mermadas de forma drástica, por no hablar ya de la posibilidad de perder nuestra casa, ya que Chawton House era una de las propiedades de Edward en Hampshire. La incertidumbre, siempre presente en nuestras vidas, de repente se hizo con el timón del barco y a sus órdenes navegué lo que me restó de vida...

A principios de 1817 empecé a trabajar en "Sanditon", pero mi salud empezó a complicarme mi trabajo. Me sentía débil, tanto que había días en los que apenas tenía fuerzas para poder caminar. A veces el dolor invadía cada centímetro de mi cuerpo, incluyendo los ojos, por lo que leer y escribir me resultaba cada vez más tortuoso. A menudo, la fiebre se sumaba a la fiesta. En mayo Cassy y Henry me llevaron a Winchester, donde esperaban que el doctor Lyford pudiese hacer algo por mi salud; nada más alejado de la realidad.
nº 8 de College Street, en Winchester | Visit Winchester

Dejé este mundo el 18 de julio de 1817, cansada y dolorida, acunada por mi amada Cassandra. A ella confié mis exiguas posesiones y también mi legado literario. 

Tras un largo velatorio, mi cuerpo recibió sepultura en la Catedral de Winchester, donde aún descansa. Después de eso Cassandra y Henry organizarán la impresión conjunta de  "Persuasión" y "La Abadía de Northanger", que verán la luz finales de año. 

Aunque mis libros me aportaron unas ganancias modestas, me alegra saber que hoy en día son apreciados en el mundo entero. Sin embargo, me molesta sobremanera aquellos que piensa que son simples historias románticas para distraer a las de mi sexo; pasan por alto que yo venía de un mundo en el que el matrimonio era un contrato social que debía ser aprobado, cuando no amañado, en beneficio de las familias; y pasan por alto incluso mi crítica a la posición de la mujer en mi mundo, a menudo desprovista de independencia económica y sometida a la generosidad de sus parientes varones. Supongo que son detalles sólo visibles a los ojos de las mismas de siempre. 

Retrato de Jane Austen sobre el gravado para la obra "Portrait Gallery of Eminent Men and Women of Europe and America" de Everet A. Duyckink (1873) | Getty Images.

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Fuentes.

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