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Queridas amigas.

¿Dónde están las mujeres? ¿Dónde están las pintoras, las poetas, las escritoras, las científicas, las aventureras, las revolucionarias? "Están en los libros" dirán ustedes levantando una ceja, rozando acaso el hartazgo. Sin embargo, yo apenas conozco un puñado de ellas, casi todas hijas de la modernidad, a la que otorgué el mérito de dar a la mujer espacios más relevantes a partir del siglo XIX. 

Estudio para 'El banjo', c.1894) | Mary Cassatt | Museum of Fine Arts Boston
Estudio para 'El banjo', c.1894 | Mary Cassatt | Museum of Fine Arts Boston.

Asumí que la Historia, en su desarrollo natural, fue la que permitió que la mujer emergiese a la esfera pública y accediese a las Universidades, las Artes, la Política, etcétera. Nunca me pregunté qué hicieron las mujeres hasta entonces; a lo peor supuse que todas ellas eran las felices esposas, hermanas y madres de los grandes hombres que habían escrito la Historia y que todas ellas asumieron instintivamente ese rol con alegría y docilidad. 

Sea como fuere, nunca puse en tela de juicio los libros, los manuales, las enciclopedias... Sea como fuere, nunca cuestioné lo que me habían enseñado en la escuela, en el instituto, en la universidad y me conformé con lo que me habían contado. 

Así fue durante mucho tiempo, hasta que empecé a sumergirme en la obra de los pintores olvidados y, tirando del hilo, entre mis dedos se deslizó un rosario de nombres de mujer... 

Me aventuraría a decir que Anónimo, que escribió tantos poemas sin firmarlos, era a menudo una mujer. - Virginia Woolf, 'Una Habitación Propia'. 

En este último año, con toda su pandemia y sus rarezas colaterales, he descubierto que no estoy sola y que hay muchas mujeres, coetáneas y antepasadas, que se han sacudido los mandatos y las expectativas para enviar a la mierda al sistema antes que yo. 

De hecho, yo aún me estoy desperezando de un largo sueño que ha durado ni más ni menos que cuarenta y siete años. Por suerte, junto a mí no he descubierto a ningún príncipe sobón, sino a un puñado de mujeres que, lejos de besarme, me han zarandeado hasta despertar en mi corazón las ganas de desaprenderlo y aprenderlo todo de nuevo. 

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