Soy Caroline Bommer y, aunque no aparezco en los libros de Arte ni en los de Historia, estoy detrás de todos y cada uno de los lienzos de Caspar David Friedrich. Si bien, él nunca me retrató; a lo sumo, me incluyó en algún lienzo deambulando por la casa, de espaldas, en penumbras, a lo lejos... Mi familia y yo conocimos a Caspar a principios del siglo XIX, no recuerdo la fecha exacta. Lo que sí recuerdo es que mi padre aún estaba vivo. Mi padre, Christoph Bommer, falleció en 1807, cuando yo tenía sólo 14 años. Caspar y yo nos comprometimos en 1816. En ese momento yo tenía 23 años y Caspar, 42. Nos convertimos en la comidilla de nuestro entorno, no tanto ya por nuestra diferencia de edad como por el carácter de Caspar, el hombre mas huraño, melancólico y solitario del mundo, al que algún conocido estimó como un ser incapaz de soportar un matrimonio. Caroline Bommer Friedrich, retratada por Traugott Leberecht Pochmann (1824) A pesar de todo, Caspar y yo nos desposamos tr...
Imagina que las mujeres olvidadas en los libros de Historia pudiesen hablarnos de ellas mismas...