Soy Christine de Pizan y, aunque mi nombre no aparecen en los libros de historia, tuve el privilegio de dedicarme a la escritura profesional en plena Edad Media y usé esa posición para defender la dignidad de las mujeres desde mis obras. Vine al mundo en Venecia, ciudad de la que pocos recuerdos conservo, ya que mi familia la abandonó para acompañar a mi padre, Tommaso de Pizano , después de que el muy sabio Carlos V de Francia le ofreciese el puesto de médico real siendo yo aún una niña pequeña. Fue así que crecí en una de las Cortes más cultas de Europa, en la que su rey rodeose de hombres eruditos y de libros, a los que consideraba en tan alta estima, que dedicó a ellos una torre entera en el Palacio del Louvre . Aquel ambiente elevado pronto incitó mis ansias de aprender, espoleadas, todo hay que decirlo, por mi padre, quien era de la opinión de que las Ciencias no debían estar vedadas a las mujeres, siendo él mi primera puerta de acceso al conocimiento, muy a pesar de mi ma...
Imagina que las mujeres olvidadas en los libros de Historia pudiesen hablarnos de ellas mismas...